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El mundo necesita madres como tĂș

  • Foto del escritor: Nayeli Pereznegron
    Nayeli Pereznegron
  • 11 abr 2023
  • 5 min de lectura

Ayer recibí un mensaje muy fuerte de una de mis lectoras, tan impactante que me tuve que dar un espacio en medio de tanta cosa que he tenido para sentarme a reflexionar y sacar de mis adentros la tristeza que sentí, escribiendo



El 99% de los mensajes que recibo, gracias a Dios, son hermosas palabras: "te admiro", "te quiero", "gracias", "tu testimonio me ayudó"
 Palabras que valoro, atesoro y al mismo tiempo me impulsan a seguir haciendo lo que hago. Jamås me acostumbraré a escucharlas; sin embargo, ahora con el libro tengo la fortuna de que sea mås seguido hasta que ayer esto retumbó en mí:


"
usted es un instrumento de Dios para quienes viven situaciones similares. Mi hija perdió a su hijo y once meses después se quitó la vida, no superó la pérdida de su hijo. Ella leía sus publicaciones y decía que cómo usted seguía de pie
"

Primero que nada, quiero agradecer a esta persona por escribirme algo que seguramente no es fåcil. Pienso en ti, pido por ti y no puedo imaginar tu dolor. Y después, quiero agradecerle haberme hecho reflexionar tanto, tranquila, sin juicios y con el corazón abierto, escribí esto que espero desde el fondo de mi corazón ayude a cualquier madre pasando por la misma situación:


El mundo necesita madres como tĂș.


Primero que nada, si te preguntas cĂłmo puedo seguir, no soy yo, es Dios y aunque en estos momentos no lo sientas, no lo quieras y no le creas, bĂșscalo hasta que te dĂ© la cara, porque la da y una vez que lo haga te sentirĂĄs enormemente especial y amada.

SĂ© que lo que sientes hoy no tiene palabras humanas para describirse; por algo no tiene nombre perder a un hijo, es un dolor inexplicable, ilocalizable para curar o ponerle pomada porque proviene del alma, esa alma intangible, por ello nunca va a sanar, no hay manera de dar alivio al dolor que no logra localizarse, asĂ­ que observa tu nueva realidad, esta eres tĂș ahora y ese dolor te acompañarĂĄ de por vida.


SĂ© que sientes que no puedes respirar, que te falta el aire, que alguien te oprime el pecho hasta las lĂĄgrimas; sĂ© que piensas que nadie te entiende, ni siquiera tĂș misma, que nadie puede consolar tu dolor; sĂ© que incluso callada piensas en lo superficial que llega a ser la gente con la que te rodeas, que se preocupa por cosas tan banales y que cambiarĂ­as todo porque esos fueran tus problemas.

Es verdad, nadie te entiende y sé que en el fondo de tu alma deseas que nadie lo haga, porque este dolor no se lo deseas a nadie, es demasiado, no debería existir.


Tu psicĂłloga, si es que buscaste ayuda, tiene la teorĂ­a pero en el fondo piensas: "TĂș no has perdido a un hijo, no sabes nada del dolor vivencial y crees que lo teĂłrico no puede ayudar a un dolor tan grande". SĂ© que te despiertas y quieres volverte a dormir, porque ese dolor es tan profundo que no lo quieres sentir, asĂ­ que prefieres vivir dormida.


"El trabajo de una madre es siempre acompañar a su hijo", sĂ© que por tu cabeza incluso ha pasado, no una, ni dos, ni tres veces, acompañarlo en el cielo
 Todo pierde sentido, no estĂĄs loca, la vida te golpeĂł de la manera mĂĄs cruel que existe, solo por favor, no te quedes en ese momento; bastan dos minutos de depresiĂłn y oscuridad para acabar con todo lo hermoso que vas a lograr hacer. Ocupa tu mente y tu vida con un hobbie, un trabajo, exagera si quieres en el tiempo que le dediques por no querer pensar, pero ocĂșpate lo mĂĄs que puedas, sal, distrĂĄete.


Quiero platicarte algo, sin teorĂ­a y con mucha experiencia, no solo propia sino de tantas mamis que me toca ver en los hospitales por medio de la fundaciĂłn que presido:


  1. El primer año es el mås difícil, aguanta, resiste, soporta; después del primer año empiezan a llegar destellos de luz en tu camino, te lo prometo.

    El primer año es para nosotras el primer todo sin Ă©l
 el primer cumple, la primera Navidad y cuando creĂ­as que no podĂ­a doler mĂĄs, te asfixias ante el dolor de tener que vivir momentos especiales sin lo mĂĄs especial de tu vida, es ilĂłgico, incongruente, sin sentido
 Pero al pasar el primer año ya al menos conoces el sentimiento y si le echas muchas ganas te preparas ante lo que ya sabes que vas a sentir.


  2. La vida de tu hijo valiĂł tanto la pena que te aseguro que volverĂ­as a pasar todo ese dolor con tal de volverlo a ver, a abrazar, a besar
 Vino a cambiarte el alma, la perspectiva de amor puro, tu entorno
 Una mujer nunca vuelve a ser la misma persona cuando se convierte en mamĂĄ pero mucho menos cuando se convierte en mamĂĄ de un ĂĄngel. Acepta, abraza y ama a esa nueva tĂș y una vez que lo hagas, habla con alguien que te inspire confianza, escribe cartas con todo tu dolor, pero SACA de alguna manera el exceso de dolor que todas sentimos; perder a un hijo duele tanto que se desborda, necesitas quitar ese exceso de alguna manera para no ahogarte.


  3. Cuando te sientas lista, a tu tiempo, no hay mucho ni poquito, haz algo por alguien mås, esto se llama darle sentido a tu dolor y ¥se siente tan bonito! Ojalå logre contagiarte a través de simples líneas lo bonito que se siente; empiezas a no sentirte tan miserable porque otra persona fue mejor gracias a ti, pese a tu dolor.


  4. Esas noches donde lloras en silencio porque viste al amigo de tu hijo, a su generación graduarse o alguna situación que te aviente de nuevo hasta el fondo de ese océano en el que ahora vivimos con mareas altas y bajas, visualízalo, piensa cómo sería, cómo se vería, cómo tendría su pelo, cómo sería su voz, hazlo, eres su madre y toda madre tiene derecho de ver a su hijo crecer aunque sea en su pensamiento, solamente no te quedes ahí; una vez que lo hagas piensa cómo te gustaría que viviera también, sé que tu respuesta serå simplemente FELIZ, pues bueno, hónralo haciendo lo mismo, dale sentido a su partida, haz de tu vida lo que hubieras querido que hiciera él, eso se llama agradecimiento y ¥qué bonito es ser agradecida!


  5. Por favor, pase lo que pase, no te rindas, recuerda que no estĂĄs sola, que no eres la Ășnica mamĂĄ sintiendo esto y que aunque no lo creas, siempre hay alguien peor que tĂș, por ello, siempre hay algo por quĂ© dar gracias. Habla, busca ayuda, ÂĄel mundo te necesita! Necesita madres como tĂș que han tocado fondo pero se han levantado de lo que nadie cree poder levantarse, nunca habrĂĄ una madre mĂĄs empĂĄtica que tĂș, porque conoces el dolor mĂĄs grande de primera mano, eso te hace compasiva y esta sociedad necesita de personas asĂ­, que abracen mĂĄs y juzguen menos, que tengan la fortaleza de salir adelante. No des lĂĄstima, la lĂĄstima debilita, gĂĄnate el respeto de los que te rodean, el respeto te hace fuerte y ese solo lo gana quien, aunque se caiga mil veces, se levanta. Ya viste la amargura, ya juzgaste lo banal de tu entorno al inicio, ahora deja de hacerlo y busca cĂłmo cambiarlo, que de nada sirve haberlo conocido si no haces la diferencia. No, no eres pobrecita, sĂ­, el mundo es cruel y te tocĂł conocer la injusticia, la vida es injusta, asĂ­ es y no puedes hacer nada al respecto
 Por favor, no te victimices, no te quites poder tĂș sola
 La buena noticia es que sĂ­ tienes control de la actitud que presentes ante cada situaciĂłn que te suceda.


La vida es simple y lo simple una bendiciĂłn, no la compliques tĂș sola con tus pensamientos. El mundo necesita mamĂĄs como tĂș.


Con profundo respeto, para ti, gracias de nuevo por compartirme esto.

 
 
 
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